ECATEPEC, Mexico —“Yo soy Michel, Joseline, Lupita, Rosita, una niña de la orilla. Yo soy la embolsada, la violada y quemada, la niña arrojada al río de aguas negras. Yo soy la niña pobre de la periferia.”

Con este poema del profesor Manuel Amador, las alumnas de la Preparatoria General Francisco Villa (conocida localmente como “La Panchito”) comenzaron el performance “Quinceañeras en el silencio”, un baile creado para protestar contra la violencia hacia las mujeres que fue interpretado como parte de la inauguración de un nuevo mural en su escuela.

"¡Ya no más silencio! ¡Ya no más violencia! ¡Ya no más muerte!” - Ana Karen, 18

Una multitud de 150 personas, entre adolescentes, padres y madres de familia, profesorado y periodistas, vio cómo las estudiantes bailaron el tradicional vals que muchas jóvenes interpretan al cumplir sus 15 años, una ceremonia que supuestamente marca su paso a la edad adulta.

Las bailarinas usaron los típicos vestidos coloridos de crinolina, pero su maquillaje - que imitaba rastros de sangre y moretones- retrataba la oscura realidad que enfrentan muchas mujeres en Ecatepec. La violencia de género mata a 10 mujeres en México cada 24 horas y este municipio tiene una de las tasas de feminicidio más altas del país.

Las alumnas de "La Panchito" realizaron el performance "Quinceañeras en el silencio", como protesta de la violencia feminicida en su municipio. Foto: UN Women/Marcela Erosa

Al final del baile, las estudiantes exhibieron un par de mantas en las que se podía leer: “Las niñas no se tocan, no se violan, no se matan” y “Niñas rotas con la esperanza de ser libres”. Después interpretaron “Un violador en tu camino”, la canción de protesta chilena que se ha convertido en el himno global del movimiento feminista.

Los perfomances reflejaron el mensaje del nuevo mural de la escuela, “Mujer Guerrera”, cuya protagonista es una mujer rodeada de puños y girasoles. Pese a la violencia de su contexto, ella sostiene una antorcha que representa la fuerza femenina y la esperanza por el futuro.

El mural fue pintado por la artista urbana Liz Rashell con la ayuda de varios estudiantes y se trata de una colaboración de la Iniciativa Spotlight con Colectivo Tomate y Comex por un México Bien Hecho, en el marco de los 16 Días de Activismo Contra la Violencia Hacia las Mujeres.

El mural "Mujer Guerrera" es un retrato de las alumnas de laPreparatoria Francisco Villa, en Ecatepec. Foto: UN Women/Marcela Erosa

La Preparatoria Francisco Villa fue elegida como sede del mural por su compromiso con el arte para generar conciencia sobre la violencia contra las mujeres. “En nuestro municipio hay impunidad para un violador, un acosador y un asesino”, dijo Ana Karen Escobar, alumna de 18 años de “La Panchito”. “¡Ya no más silencio! ¡Ya no más violencia! ¡Ya no más muerte!”.

Ella también habló sobre cómo las personas no deberían sentirse restringidas por su género. “Habrá hombres que se encierran en su mundo, pero ellos también pueden vestir de rosa, cocinar, tener miedo, ser feministas y bailar”, dijo. “Las mujeres pueden vestir de azul, ser ingenieras, ser conductoras, ser fuertes y ser presidentas”.

"Cuando tú educas a los jóvenes, sirves a toda la comunidad." - Profesor Amador, La Preparatoria Francisco Villa

El Profesor Amador, quien creó el taller extracurricular “Mujeres, Arte y Política” detrás de estos performances, explicó que el arte es un camino para romper el silencio sobre la violencia contra las mujeres y promover la discusión del tema con la comunidad. “Estos performances cuentan una verdad. No podemos enfrentar la violencia hacia las niñas y las mujeres en estos lugares si no hablamos (sobre el tema) y construimos estrategias desde la verdad”, dijo. “A las mujeres se les han negado sus derechos durante muchos años… Lo que hacemos en la escuela es construir un sentido de pertenencia y ciudadanía. Cuando tú educas a los jóvenes, sirves a toda la comunidad”.

Murales similares fueron creados en otras partes de América Latina, África y Asia para involucrar a la gente joven en la conversación sobre la violencia y el consentimiento.

By Eloisa Farrera